Un día de julio, a finales, fui a la ciudad donde nací, Algeciras. Me encanta volver allí porque veo de nuevo a mi familia. Uno de esos días me quedé con mi abuela a dormir. Tuvimos que despertarnos temprano, tenía mucho sueño, estaba cansada pero nos íbamos a la playa de Conil con la familia de mi tía Rocío.
Llegamos sobre las doce, tuvimos muy poco tiempo para bañarnos y coger ola antes de comer. Las olas eran enormes y nos resbalábamos sobre las tablas. Fuimos al restaurante a comer. Yo no tenía hambre, pero comí bastante. Después tuvimos que esperar media hora, yo quería bañarme ya, ¡un fastidio! Mientras, Silvia, Cristina y yo jugábamos al Uno. Silvia y Cristina son las mejores primas del mundo, casi siempre me quedo a dormir con ellas, me lo paso genial. Ahora por la tarde las olas eran perfectas. Con ellas, hacíamos carreras para ver quién llegaba más lejos. A mis primas y a mí, las olas nos llevaban hasta la orilla, la tabla iba muy rápido, era muy divertido. Ese día me quedé con ellas a dormir. Fue fantástico.
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